"Hay que atreverse a pintar -por decirlo
así- con los ojos cerrados. Confiarse por completo, estar dispuesto
a perderse a sí mismo para ganarse actuando, pintando... Tomar decisiones
es parte del oficio. Lo que lo hace difícil es que se arriesga la
existencia. Cada día, en la pintura, es un salto al abismo".